Prevención frente a los Terremotos en el Perú: recordando Pisco

Fuente de la imagen: Agencia Andina. Fuente de la imagen: Agencia Andina.

Mas allá del deber de las autoridades, es urgente que la misma población esté organizada y que ella misma sea consciente y enfrente su situación de pobreza

Prevención frente a los Terremotos en el Perú

 Recordando el terremoto de Pisco 16 años atrás

 Por Antonio Peña Jumpa

19 de agosto, 2023.-“Los terremotos no se pueden predecir, pero sus efectos se pueden prevenir”. Es la afirmación que brota del aprendizaje de cientos de experiencias vividas en países propensos a terremotos en el mundo. Pero, en qué consiste la prevención frente a los terremotos y cómo podemos aplicarlo en países como el Perú.

La prevención de los efectos de los terremotos consiste, en términos sencillos, en evitar las causas que generan sus daños o su situación de desastre. Esto nos conduce a relacionar directamente el concepto de terremoto con el de desastre. Si bien los terremotos no son los únicos eventos que producen desastres, son los eventos de mayor riesgo en países como el Perú.

Un terremoto puede destruir ciudades en segundos. Este fue el caso del terremoto del 15 de agosto de 2007, hace 16 años, que tuvo como epicentro la provincia de Pisco, en la región de Ica, en el Perú. Con una magnitud de 7.9 en la escala de Richter (al momento local), el terremoto de Pisco destruyó en 210 segundos aproximadamente un conjunto de ciudades cercanas a su epicentro, entre las que destacan Pisco, Chincha, Ica y Cañete, y parte de Huaytará, Castrovirreyna y Yauyos. Los daños se aprecian en la destrucción de las viviendas, pero sobre todo en la pérdida de cientos de vidas y de miles de heridos.

Partiendo de la experiencia de Pisco, podemos esbozar cómo aplicar la prevención frente a los terremotos en países como el Perú. Resaltemos 3 causas principales que reprodujeron la situación de desastre que se vivió tras el terremoto de Pisco, para desde allí esbozar tres caminos de prevención. Estas causas están relacionadas con el simple actuar de las autoridades y su población que ciertamente pueden superarse.

1. La desorganización de la administración pública en las provincias, en las regiones y en el gobierno central que sufren los efectos del terremoto

Ni las provincias de Pisco, Chincha, Ica, Cañete, Huaytará, Castrovirreyna o Yauyos, ni los gobiernos regionales de Ica, Huancavelica o Lima, y tampoco el gobierno central del Perú, estuvieron preparados para controlar o mitigar los efectos de un terremoto de la magnitud del pasado 15 de agosto del 2007.

La administración pública de estas provincias, regiones y gobierno central estuvieron desorganizadas y quedaron paralizadas tras el terremoto. La administración pública no había cumplido con las mínimas exigencias para prevenir la construcción de viviendas informales, actualizar derechos de propiedad y garantizar la seguridad de la población durante y después del terremoto (con presencia de las Fuerzas del Orden, el servicio de salud y la distribución de alimentos, por ejemplo).

 Frente a este hecho o experiencia, la labor de prevención consiste simplemente en organizar, frente a los terremotos, la administración de los gobiernos locales, gobiernos regionales y el gobierno central o nacional. Esta organización, a su vez, consiste en ordenar estructural y funcionalmente cada oficina y funcionario de su jurisdicción, al lado de su población, para afrontar la situación de desastre.

2. La falta de comprensión de los fenómenos Terremoto y Desastre por parte de las autoridades, la administración pública y la población

Tras el terremoto de Pisco, se pudo conocer que las autoridades de las provincias, de las regiones y del mismo gobierno central no solo no estuvieron preparados, sino no tuvieron interés en comprender lo que significa un terremoto y una situación de desastre. No se tuvo conocimiento de la magnitud y naturaleza de estos fenómenos y tampoco se tuvieron planes para la gestión de riesgos de desastre.

En el mismo camino siguió la población local, regional y nacional del país. Si las autoridades no conocían el problema, menos podía exigirse que lo conozca la población.

Lo peor que ocurrió es que las autoridades actuaron políticamente, bajo publicidad mediática y clientelismo político.

Lo peor que ocurrió es que las autoridades actuaron políticamente, bajo publicidad mediática y clientelismo político. Esto dio lugar al robo y la corrupción desde la administración publica local, regional y nacional. Aprovechando la situación de desastre y el estado de emergencia, se adjudicaron directamente obras (sin licitación) a empresas que podían pagar las coimas exigidas por las autoridades.

Frente a este hecho o experiencia corresponde a las autoridades, como ejemplo, aprender sobre la naturaleza de los terremotos y sus efectos de desastre. Esto significa tener la humildad para escuchar y comprender la información o conocimiento que se trasmite desde personas que conocen algo más. Con esta comprensión, las autoridades pueden guiar a su administración publica y orientar a la población. Luego será más sencillo elaborar planes de prevención y capacitación permanente. Con esta preparación la población es la única que puede controlar la corrupción en caso ocurra.

3. La vulnerabilidad de la sociedad local

Con el terremoto de Pisco se puedo conocer también que la desgracia más grande fue apreciar la debilidad de la población. En los días siguientes al terremoto, la población de Pisco deambulaba en las calles en shock, sin alimentos y sin seguridad. Se perdió toda forma de organización social y económica, y cualquier persona podía ingresar a la casa de otro por alimentos o apropiarse de los bienes que quedaban. Se impuso el instinto de sobrevivencia.

La situación de pobreza previa, en la misma población, ahondó esta situación de vulnerabilidad tras el terremoto.

Frente a este hecho o experiencia, corresponde a la misma sociedad prepararse. Mas allá del deber de las autoridades, es urgente que la misma población esté organizada y que ella misma sea consciente y enfrente su situación de pobreza. No basta que haya un líder (que puede ser fácilmente afectado por el terremoto), sino cientos de líderes por cuadras, barrios o zonas. Esta es la mejor garantía para evitar las desgracias y actuar inmediatamente en la reconstrucción, sin corrupción.

 

Lima, 15 y 19 de agosto de 2023.

 


[1] Profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú y de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Abogado, Master en Ciencias Sociales y PhD. in Laws.

SOBRE EL COLUMNISTA
Antonio Peña Jumpa

Profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú y de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Abogado, Magister en Ciencias Sociales y PhD in Laws.



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