Exigen justicia por Rosalino Flórez, joven asesinado por represión

Rosalino en el Hospital Arzobispo Loayza, días antes de su muerte. Foto de Norma Hinojosa Rosalino en el Hospital Arzobispo Loayza, días antes de su muerte. Foto de Norma Hinojosa

Servindi, 23 de marzo, 2023.- Un contingente policial antimotines acudió al velorio del joven cusqueño Rosalino Florez Valverde (22), quién falleció el martes 21 luego de una larga agonía por el disparo de 36 perdigones de la policía nacional. 

Rosalino recibió los disparos a pocos metros de distancia razón por la cual los perdigones afectaron órganos vitales como lo registra claramente un vídeo compartido por su hermano Juan José. 
 

Trasladado del Cusco a Lima vivió dos meses de una agonía insufrible a la cual Rosalino se resistía para poder hacer realidad sus sueños. Y es que además de cursar el último año de Gastronomía era un talentoso cocinero.

Rosalino no estuvo solo. La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos acompañó su partida y organizó una vigilia para hacerse eco de las demandas de Rosalino y exigir justicia y la renuncia de Dina Boluarte.

Y es que Rosalino nunca se arrepintió de haber ejercido su derecho a la protesta y haber participado en la marcha porque quería ser solidario con las familias que sufrían por las muertes y heridas de sus seres queridos.

Rosalino anhelaba como millones de personas un Perú mejor y con justicia. Justicia que es lo que menos reciben las víctimas civiles de la represión militar y policial que caracteriza al régimen de quien con justicia el ingenio popular ha bautizado como Dina “Balearte”.

Desde el Cusco el padre de Rosalino, acongojado al recibir la noticia del deceso de su hijo, responsabilizó a la presidenta Dina Boluarte y a la Policía por dispararle cruelmente.

“Pido justicia, la presidenta debe renunciar (…) hay tantas muertes, heridos, pido por ellos y por lo que pasó con mi hijo” dijo el progenitor que perdió al segundo de sus cinco hijos.

Juan José Quispe, abogado del Instituto de Defensa Legal (IDL) que lleva el caso dijo al diario La República que la investigación será larga “por que no hay colaboración de las auoridades”.

Para evaluar el comportamiento del gobierno es importante anotar que Juan José, el hermano de Rosalino, denunció un seguimiento en su contra cada vez que preguntaba por él. 

Mientras, el Gobierno contrató a una consultora para limpiar imagen de Dina Boluarte en EE. UU. y realizar una campaña comunicativa por todo el mes de marzo.

A continuación reproducimos un texto escrito por Germán Vargas Farías, miembro de la asociación civil Paz y Esperanza.

 

Rosalino Florez, una muerte más a la cuenta de Dina Boluarte

Por Germán Vargas Farías*

23 de marzo, 2023.- Rosalino tenía 22 años cuando lo asesinaron. Su muerte no fue casual, participaba en las protestas contra el gobierno de Dina Boluarte, y estaba como muchas otras personas indignado por las matanzas ocurridas días antes en Andahuaylas, Ayacucho y Juliaca.

Su muerte no fue un accidente. Rosalino, el hijo de Leonarda Valverde y Juan José Florez, recibió más de 30 impactos de proyectil cuando se manifestaba exigiendo el adelanto de las elecciones generales, la renuncia de la presidenta Boluarte y reclamaba en su natal Cusco por la ejecución extrajudicial, hasta entonces, de aproximadamente 40 personas.

Cuenta su hermano Juan José, de 24 años, que

“el 11 de enero de 2023, Rosalino estaba en la Av. 28 de Julio, allá en Cusco, y hubo un momento que a él le dispararon, a una distancia de dos metros más o menos, por la espalda, y allá en el hospital Antonio Lorena me dijeron que, como era cerca, los casi 36 perdigones que recibió mi hermano en el cuerpo le habían dañado todos sus órganos vitales. Y los doctores de allá me dijeron que le han sustraído casi el 60 por ciento de sus intestinos, y también los disparos le habían afectado lo que es el pulmón, el riñón, y también lo que es el intestino delgado y el intestino grueso”.

Juan José estaba en la marcha con él, y desde aquel día no se separó de Rosalino. Dice Juan José que siempre quiso a su hermano, pero no supo cuánto lo amaba hasta que ocurrió la tragedia.

Rosalino fue trasladado a Lima el 22 de enero, y pese a la gravedad de su estado mantuvo la esperanza en su recuperación. Juan José, hace unos días le había contado a mi colega Norma Hinojosa, que:

“Hay veces que esos doctores de acá del hospital me dicen que sí o sí tiene que ser referido porque… no sé si, en mi forma de pensar, no sé si son especialistas, no informan bien, ahorita lo que quiero es que me confirmen qué es lo que va a pasar, o qué es lo que a él le va a hacer falta, o algo ¿no? Pero hasta el momento solo me dicen que se va a recuperar, que tiene que recuperarse. Cada vez que vengo solo le cambian, le limpian, y nada, no toman una preocupación de decir ‘’esto es así’’, no me dan nada de información en esa parte”

Así estuvieron durante casi dos meses, Rosalino aferrándose a la vida, y Juan José entre la incertidumbre y la esperanza de retornar con su hermano a Cusco, para reunirse nuevamente con sus seres queridos.

Juan José vio a su hermano llorar, preguntándose “¿por qué me pasa a mí?, ¿por qué me ha pasado esto?”; y, a Norma, Rosalino le contó que añoraba volver a su comunidad “para respirar la tranquilidad de mi pueblo, y para mirar las estrellas”.

Rosalino era estudiante de Gastronomía, carrera que iba a culminar este año. Pensó viajar a Lima en alguna oportunidad, quizás para trabajar o especializarse, pero nunca imaginó que sería en tan trágicas circunstancias. Los dos últimos meses de su vida los pasó en hospitales, consciente, queriendo comprender lo que le había pasado a él, a muchas otras personas, y al país.

En todo ese tiempo no se le escuchó arrepentirse por haber participado en una marcha, ejerciendo su derecho a la protesta. Lo hizo porque anhelaba un país mejor, porque quería ser solidario con las familias que sufrían por la muerte y las heridas de sus seres queridos, y porque estaba convencido de la importancia de participar.

Rosalino murió ayer [él martes 21 de marzo. Nota de redacción]. Con él, dice una nota de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, suman 49 los civiles ejecutados por las fuerzas del orden durante el régimen de Dina Boluarte. Un gobierno que tarde o temprano tendrá que dar cuenta de sus crímenes, y que habrá podido acabar con la vida de decenas de personas y perpetrado varias otras violaciones de derechos humanos, pero no acabará con la ilusión de hombres y mujeres que, como Rosalino, reclaman su derecho a caminar tranquilos por las calles de sus pueblos y ciudades, y aspiran que nada les impida mirar las estrellas.

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* German Vargas Farías es miembro de la asociación Paz y Esperanza. La presenta nota fue difundida en su cuenta personal de Facebook: https://www.facebook.com/german.vargasfarias.7

 

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