Fdo. García: «Una lengua extinguida es como una gran biblioteca incendiada»

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Servindi conversó con Fernando García Rivera, profesor EIB en Formabiap, quien nos cuenta del gran valor de las lenguas indígenas para preservar conocimientos, entre estos los saberes ecológicos, y los retos ante el Decenio Internacional de Lenguas indígenas iniciado en 2022.

Por Camila Alomía

Servindi, 21 de febrero, 2022.- Cada 21 de febrero se conmemora el Día Internacional de la Lengua Materna, iniciativa propuesta por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

La fecha busca resaltar la importancia de la diversidad cultural y lingüística para sociedades sostenibles. Además, este año inició el Decenio Internacional de Lenguas indígenas 2022 - 2032, aprobado por Naciones Unidas.

A propósito de ello, conversamos con Fernando García Rivera, profesor con 33 años de experiencia en el Programa de formación de maestros bilingües de la Amazonía peruana (Formabiap), donde ahora es jefe académico de Educación Intercultural Bilingüe (EIB).
 

- ¿Cómo se podría explicar el valor de una lengua indígena originaria? ¿Qué perdemos como humanidad cuando una lengua originaria se extingue?

Cuando cualquier lengua se extingue, se deja de transmitir conocimientos y en el caso de los pueblos indígenas se trata de saberes sobre los lugares más biodiversos del planeta. En los territorios indígenas está la mayor diversidad de flora y fauna y, al vivir allí ancestralmente, las comunidades guardan un sistema de conocimientos de esa ecología.

Conocen cuáles son las plantas alimenticias o curativas, cuáles son las maderas más apropiadas para hacer una casa o para hacer una canoa. Porque si uno no conoce de qué árbol, puede hacer una canoa que dure poco. Lo mismo con los techos de las casas, saben con qué palmas construirlos. La lluvia no deja dormir cuando cae sobre un techo de calamina y; sin embargo, en las escuelas a veces enseñan que ese es el material noble para las casas. No se tiene en cuenta los conocimientos ancestrales.

Las lenguas maternas también permiten la comprensión e intercambio con los seres que viven en el bosque. Para los pueblos indígenas, en la naturaleza hay seres que cuidan, está la madre del río, la madre del aguaje. Si no les pedimos permiso, se van desapareciendo los recursos. Hay toda una cosmovisión, un compromiso ético moral de los seres humanos con la naturaleza.

Entonces, si una lengua indígena se deja de hablar, se silencia todo este proceso. Si una lengua indígena se deja de hablar es como si incendiara la biblioteca del congreso de los Estados Unidos. Allí están acumulados una serie de conocimientos de la humanidad. Si uno incendia eso, aquello que no está digitalizado, se va al aire, se queda en nada.

Si una lengua indígena se deja de hablar es como si incendiaran la biblioteca del congreso de los Estados Unidos

- Es decir que, si hubiera habido esa comunicación, no estaríamos en la situación de emergencia climática en la que estamos…

Exacto. Y esos conocimientos indígenas han hablado siempre. A lo largo de mis 33 años de trabajo en Formabiap con pueblos indígenas amazónicos he escuchado que decían ‘hace un siglo mi abuelo me decía que iba a haber una gran catástrofe porque no estamos respetando a los seres de la naturaleza’. Lo curioso es que, en algunos casos, ni sabían que iba a llegar la extracción petrolera ni grandes empresas madereras, pero los sabios decían que había que cuidar la naturaleza o podía desaparecer.

Si hubiésemos seguido esos consejos, pues no hubiésemos tenido todos esos peligros que implican el cambio climático. Se ha utilizado a la naturaleza como a un objeto y se ha sacado todos sus recursos por el valor comercial que tienen. Hace 30 años he estado en comunidades asháninkas, yo veía que esas comunidades realmente vivían mejor que yo en las ciudades. Había más peces en los ríos y mejores condiciones para sembrar la yuca.
 

- ¿Qué significa revitalizar las lenguas indígenas y por qué es importante?

Se ha creado dos categorías a partir de un diagnóstico que se hace de la situación del uso de lenguas en las comunidades. Una de ellas es la búsqueda de desarrollo de una lengua indígena, que es cuando en las comunidades, la mayoría de generaciones están hablando las lenguas originarias, los niños que nacen las continúan oyendo. Entonces, es cuando se busca desarrollar esa lengua, ampliar el vocabulario, lograr que ingrese a las escuelas como instrumento académico.

La otra situación, conocida como revitalización, es cuando en una comunidad solo las personas ancianas y adultas hablan la lengua originaria, la mayoría de niños ya no la escuchan. Con la revitalización se busca volver a activar el uso de la lengua indígena. Para eso se necesitan políticas escolares y políticas públicas, de las comunidades y familias, que las familias decidan volver a hablar las lenguas indígenas.

Entonces, esas son las dos situaciones y ambas deberían aplicarse también en las ciudades. En las zonas urbanas todavía hay casos de familias que están hablando la lengua indígena. Por ejemplo, hay varias escuelas del Ministerio de Educación (Minedu) que están introduciendo, por pedido de los padres y directores de las escuelas, cursos de lenguas indígenas en Villa el Salvador. Así debería ser en Ventanilla también, otro distrito con hablantes del aimara.

- En Perú existe una Ley de lenguas originarias. ¿De qué forma se viene cumpliendo y qué hace falta para su aplicación?

La Ley de lenguas originarias ha permitido que el Ministerio de Cultura (Mincul) y Minedu desarrollen políticas nacionales para las lenguas indígenas. Existe una política nacional de lenguas indígenas aprobada por Decreto Supremo y también una ley que plantea la elaboración del Mapa etnolingüístico que exige que se determine cuál es la lengua predominante en cada distrito, provincia y región y que esas lenguas indígenas predominantes sean declaradas oficiales en esos lugares.

No necesitamos más leyes, sino que las leyes se cumplan.

De alguna forma, el Estado ha avanzado en políticas públicas del uso de lengua indígena. La propia Constitución dice que cada peruano tiene derecho a hablar su lengua propia y el Estado tiene la obligación de colocar intérpretes. Sin embargo, esto es difícil de cumplir porque depende cada distrito, de cada provincia y de cada región. No necesitamos más leyes, sino que las leyes se cumplan.

- ¿Cuáles son los mayores retos en Formabiap actualmente?

Los mayores retos que tenemos son de tipo económico y de consolidación institucional. Este programa fue fundado por una organización indígena en convenio con el Ministerio de Educación (Minedu). Pero, el apoyo pedagógico estatal solo puede solventar los gastos de contratación y nombramiento de algunos docentes, no todos; por esto, tenemos una gestión por parte de Aidesep.

Además, también se tienen que solventar otro tipo de gastos como la contratación de sabios indígenas que vienen al proceso de formación. No tienen un título académico, pero sí tienen un título epistemológico social en sus comunidades porque son quienes más saben de su cultura y su lengua originaria. A ellos, por ejemplo, el Estado no les paga, no hay forma de que les paguen. Por esto es que también trabajamos con colaboración de la cooperación internacional.

Otro gasto que hacemos constantemente es ir a las propias comunidades para que los futuros maestros hagan prácticas pre profesionales en sus mismas comunidades. Y todavía faltan alrededor de tres mil docentes para cubrir las 44 lenguas indígenas que se hablan en la Amazonía. El mayor reto que tenemos es que el Estado peruano no asume hasta ahora, en estos 33 años, la institucionalidad de un programa de los pueblos indígenas.

El Estado peruano ha suscrito el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre los pueblos indígenas, donde se plantea que debe respetar, asumir y colaborar en que los pueblos indígenas sigan desarrollando sus propios sistemas educativos, legales, de autogobierno, de vida. Sin embargo, siempre hay trabas burocráticas y falta de decisión política.

El mayor reto que tenemos es que el Estado peruano no asume hasta ahora, en estos 33 años, la institucionalidad de un programa de los pueblos indígenas.

- Este año se inicia el Decenio internacional de las lenguas indígenas. ¿Ve oportunidad de avanzar en la revitalización de las lenguas indígenas en el Perú?

Yo creo que sí. Tenemos que aprovechar este decenio para posicionar la importancia de lenguas indígenas en el Perú. El Estado peruano con su representante en las Naciones Unidas ha sido uno de los que ha impulsado la creación de este decenio internacional, entonces, al propio Estado tenemos que exigirle que cumpla.

Hay países que nos llevan la delantera y con el actual poder Ejecutivo, parece que tenemos pocas esperanzas. Somos un país rico, pero para ellos parece que es un atraso. Hay una gran oportunidad, pero creo que va a estar en manos de las organizaciones indígenas y de quienes hablamos una lengua indígena. Vamos a tener que ser actores principales porque vemos que el Estado, el Ejecutivo y el Congreso están ocupados en otra cosa.

 

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