Santa Clara de Uchunya: una comunidad dividida

La llegada de la empresa palmicultora Ocho Sur ha dividido a la comunidad indígena poniendo a grupos a favor y en contra de su presencia y resquebrajando la unidad que mantuvieron por cuatro décadas. Medios de alcance nacional que hablan sobre la comunidad solo recogen la versión del grupo a favor de Ocho Sur, compañía que niega estar detrás de una presunta campaña de división.

Servindi, 16 de mayo, 2024.- Durante casi cuarenta años, la comunidad nativa Santa Clara de Uchunya de la región Ucayali vivió tranquila y unida en sus tradiciones y costumbres vinculadas a su cultura como pueblo indígena Shipibo-Konibo.

No fue hasta hace poco más de una década que esa tranquilidad se vio interrumpida por la llegada de empresas palmicultoras que han logrado dividir a la comunidad poniendo a grupos a favor y en contra de su presencia.

Servindi conversó con líderes indígenas y comunicadores* cercanos a la comunidad y analizó diversos hechos para entender cómo se llegó a esta división que un sector se esfuerza en negar pese a las evidencias.

Tranquilidad interrumpida

Reconocida en 1975 como comunidad nativa, Santa Clara de Uchunya está ubicada a orillas del río Aguaytía, en el distrito de Nueva Requena, provincia de Coronel Portillo, en la región Ucayali.

En 1986, la comunidad obtuvo un título de propiedad por 218 hectáreas, que fue ampliado a 1.544 hectáreas adicionales en 2019. A la fecha, todavía un sector reclama 86 mil hectáreas como territorio suyo.

Habitada por indígenas del pueblo Shipibo-Konibo, la comunidad siempre mantuvo una vida armoniosa con la naturaleza, en la que encontraban todo lo necesario para vivir como si se tratase de su “mercado”.

De la cocha o cuerpos de agua, sacaban los peces; de la chacra, los plátanos, yuca y papaya; y del bosque, los animales y la leña necesarios para cazar y cocinar sus alimentos.

Pero más que un mercado, los bosques y ríos con los que convivían los habitantes de Santa Clara de Uchunya eran parte de su cultura, de su espiritualidad como pueblo, como hijos de un territorio.

Todo esto, sin embargo, empezó a cambiar en 2012 con la llegada de empresas que vieron en el territorio colindante a Santa Clara de Uchunya una oportunidad para expandir agresivamente su agronegocio.

Ya no era fácil encontrar animales cercanos para cazar, los cuerpos de agua lucían contaminados y en el territorio sobre el que se movilizaban antes, ahora se veían letreros que prohibían el pase libre.

 

Un video producido por la comunidad Santa Clara de Uchunya en 2016 explica cómo era la vida antes de la llegada de empresas y el cambio que supuso la presencia empresarial. 

Empresas palmicultoras

La primera empresa que llegó en 2012 fue Plantaciones de Pucallpa SAC. Se asentó al otro lado del río Aguaytía, en una zona boscosa que la comunidad reclama como parte de su territorio ancestral.

La entrada de la empresa puso en marcha dinámicas de invasión de tierras y deforestación para sembrar palma aceitera. Al 2016 ya se conocía que la empresa había destruido ilegalmente casi 7 mil hectáreas de bosque que la comunidad reclama como suyos.


Deforestación causada por Plantaciones de Pucallpa se registró dentro del territorio ancestral que la comunidad reclama como suyo. Imagen de pantalla. Fuente: Video UCHUNYA – ¿Y dónde vamos a vivir?

La empresa fue denunciada y, en setiembre de 2015, el Ministerio de Agricultura y Riego (MINAGRI) ordenó la suspensión preventiva de sus actividades. A pesar de ello, la empresa siguió operando y, en abril de 2016, la Mesa Redonda Sobre Aceite de Palma Sostenible (RSPO) también le ordenó detener sus operaciones de manera preliminar hasta que emita una decisión final sobre el caso.

En respuesta, la compañía puso en subasta pública sus activos y, en octubre de 2016, retiró su membresía en la RSPO alegando haber cedido todas sus propiedades de palma aceitera y ya no tener participación en la industria. En abril de 2017, la RSPO daría a conocer su decisión final, concluyendo que la empresa había deforestado bosques vírgenes contraviniendo su código de conducta.

Pero volvamos a 2016. Ese año, se crea Ocho Sur tras adquirir los activos de Plantaciones de Pucallpa y Plantaciones de Ucayali, que en ese momento se encontraban dentro de investigaciones de la fiscalía ambiental de Ucayali acusadas de deforestación.

Con la llegada de Ocho Sur, las denuncias por invasión de tierras y deforestación en Santa Clara de Uchunya no pararon. En cambio, fueron apareciendo denuncias por hostigamiento contra las personas que advertían estos hechos.

El caso de Santa Clara de Uchunya llegó hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que, en 2020, ordenó al Estado peruano proteger a la comunidad contra las amenazas e invasiones de tierras.

Pero mientras los líderes de Santa Clara de Uchunya proseguían su lucha en defensa de sus territorios, algo al interior de la comunidad empezaba a generar las primeras fricciones entre sus habitantes.

Se trataba del apoyo que la empresa Ocho Sur había empezado a brindar a la comunidad apelando a su política de responsabilidad social. Testimonios recogidos para este reportaje apuntan a este momento como el inicio de la división comunal.

División comunal

Uno de los primeros ofrecimientos que llegó a Santa Clara de Uchunya a mediados de 2021 fue la propuesta de un convenio para arreglar la vía principal que une a la comunidad con Nueva Requena.

“Hicieron un convenio tripartito (empresa, municipalidad y comunidad) y necesitaban que la comunidad lo firme. Como Ocho Sur estaba metida, la comunidad no quiso hacerlo”, cuenta un comunicador local.

Luego, la empresa quiso donar una furgoneta, pero para ello necesitaba un acta firmado por el presidente de la comunidad. El entonces jefe interino, Efer Silvano Soria —que cubría en el puesto a Carlos Hoyos Soria—, se negó.

Este hecho no fue pasado por alto. “Hubo comuneros que se incomodaron, no querían perder esa furgoneta porque les serviría para transportar sus productos o desplazarse fuera de la comunidad”, señala un líder indígena.

Los ofrecimientos de Ocho Sur —que llegaban a través de un regidor de Nueva Requena y miembro de la comunidad— generaron fricciones en la comunidad que, a inicios de 2022, tenía que elegir a su nuevo presidente.

Con las elecciones de la Junta Directiva de la comunidad a la vuelta de la esquina, en diciembre de 2021 Ocho Sur nuevamente se hizo presente en Santa Clara de Uchunya, esta vez para llevar canastas y panetones por Navidad.

“Llamó la atención que conforme llegaban las elecciones, la empresa con más intensidad empezó a ayudar, a llevar donaciones, arreglo de institución educativa, refacción, entrega de mobiliario, como si fuera una campaña”, dice el comunicador local.

Todo este apoyo le valió a Ocho Sur el respaldo de varios comuneros que empezaron a ver con buenos ojos a la empresa.

Fue en este contexto que, el 17 de enero de 2022, fue elegido como nuevo presidente de Santa Clara de Uchunya, Wilson Barbarán, quien desde entonces se ha mostrado a favor de la compañía Ocho Sur.

Para mitigar la presencia solo de personas a favor de Ocho Sur en la Junta Directiva encabezada por Barbarán e inscrita en los Registros Públicos, los comuneros que siguen reclamando por su territorio despojado no tuvieron otra opción que insertar sus voces en la junta, logrando 3 de los 7 espacios que forman esta directiva.

La elección de Barbarán fue igualmente cuestionada y llevada a un proceso judicial por un sector porque se habría dado sin cumplir con el estatuto de la comunidad, algo que la justicia aún debe determinar.


Apoyo social de Ocho Sur prosigue. En la foto, Michael Spoor, gerente general de Ocho Sur haciendo entrega oficial de puesto de salud, en febrero de 2023, a comunidad Santa Clara de Uchunya, representada por su actual presidente, Wilson Barbarán. Foto: Ocho Sur

Dos grupos establecidos

Con la llegada de Wilson Barbarán a la presidencia y su notorio respaldo a Ocho Sur, la división en la comunidad se acentuó, quedando establecidos dos grupos: los que están a favor y los que permanecen en contra de la empresa.

Quienes permanecen en contra, rechazan la presencia de Ocho Sur, exigen que responda por la deforestación e invasión de sus tierras, y luchan por la ampliación territorial con el apoyo de organizaciones indígenas y asociaciones sin fines de lucro.

Este grupo está organizado en el Frente de Defensa por los intereses de la Comunidad Nativa Santa Clara de Uchunya, que integra a más de 30 comuneros.


Foto: Imagen referencial de comuneros de Santa Clara de Uchunya

Quienes están a favor, en cambio, agradecen el apoyo de Ocho Sur, sostienen que la comunidad no tiene más territorio por recuperar, y rechazan que organizaciones indígenas y oenegés usen el nombre de la comunidad “para sus intereses”.

Además, recientemente facilitaron la firma de un acuerdo entre la comunidad y Ocho Sur donde se pone a disposición de la empresa parte del territorio comunal bajo la figura de un convenio de conservación de 1.200 hectáreas de bosques durante 25 años. Este tipo de convenios supuestamente ayudaría a la empresa a lograr la aprobación de su Programa de Adecuación y Manejo Ambiental (PAMA) ante el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), instrumento que la empresa dice estar tramitando para operar de acuerdo con los estándares ambientales.

Los representantes más notorios de este grupo a favor de Ocho Sur son Wilson Barbarán, el actual presidente de la comunidad, y Washington Bolívar, un dirigente kakataibo que llegó a la comunidad shipibo por el año 2014.

Hasta hace algunos años, Barbarán formaba parte del grupo de los comuneros que luchaba por recuperar su territorio, según lo demuestran sus acciones. Por ejemplo, en su calidad de comunero suscribió el acta de asamblea de la comunidad del 11 de setiembre del 2020 que validó la acción de escribir sobre las violaciones de derechos humanos de Ocho Sur al Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre la cuestión de los derechos humanos y las empresas transnacionales y otras empresas. Algunos años después, desconocería esto.

Arriba. El acuerdo de la comunidad para denunciar las violaciones cometidas por Ocho Sur ante la ONU. Abajo, la firma de Wilson Barbarán en su calidad de comunero, en 2020. Hoy respalda a Ocho Sur.

Bolívar, por su parte, al inicio también rechazaba la presencia de empresas palmicultoras en la comunidad por sus impactos, según fuentes y un video que así lo evidencian; sin embargo, con el tiempo cambió de postura y ahora es un férreo defensor de Ocho Sur.


Arriba. En 2016, en un video producido por la comunidad, Bolívar califica como un "crimen" la devastación de bosques y ríos producida la expansión agresiva de palma aceitera. Hoy se muestra a favor de esta actividad. Abajo. Bolívar cuando la comunidad estaba unida en defensa de su territorio y contra la expansión palmicultora.

En 2018, por tomar el nombre de la comunidad “para fines desconocidos y distorsionar los intereses y propósitos” comunales, Bolívar fue desacreditado y quedó prohibido de utilizar el nombre de la comunidad.

Así quedó establecido un acta de asamblea de la comunidad, de fecha 25 de marzo de 2018, firmado entre otros, por Wilson Barbarán, entonces agente municipal. Hoy la simpatía por Ocho Sur los ha vuelto a unir.

Arriba. Acta de 2018 que desacredita a Washington Bolívar por utilizar el nombre de la comunidad para fines desconocidos. Abajo. Documento lleva la firma de Wilson Barbarán, entonces agente municipal y hoy jefe de la comunidad.

Recursos comunicativos

Los dos bandos enfrentados en Santa Clara de Uchunya por la presencia de Ocho Sur utilizan diversos recursos para comunicar sus posturas, los cuales Servindi revisó encontrando hechos que llaman la atención.

Por un lado, el grupo en contra de la compañía, emite comunicados que son difundidos por organizaciones indígenas como la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep) y la Federación de Comunidades Nativas del Ucayali y Afluentes (Feconau).

En tanto, el grupo a favor de Ocho Sur, manifiesta su posición a través de comunicados que son publicados en una página de Facebook que lleva el nombre de la comunidad, creada el 2 de marzo de 2023.

Aunque la página lleva el nombre de la comunidad, no representa la opinión de todos los miembros de Santa Clara de Uchunya, como se podrá entender a estas alturas sabiendo que existe un grupo con una postura contrapuesta sobre Ocho Sur.

Sin embargo, esta página es la que cita usualmente Ocho Sur para desmentir que miembros de la comunidad estén cuestionando a la empresa y para afirmar que mantienen una buena relación con la comunidad.

Un dato llamativo sobre esta página es que el mismo día en que fue creada generó una publicación para dar a conocer la inauguración de un centro de salud en la comunidad “gracias a la donación del Grupo Ocho Sur”.

Posteriormente, la página ha sido utilizada para dar a conocer actividades en la comunidad y la gestión de sus dirigentes, pero también para rechazar a las organizaciones indígenas y las oenegés que cuestionan a Ocho Sur. Por todo ello, hay comuneros que creen que esta página sería manejada por la empresa.


El mismo día que apareció la página bajo el nombre de la comunidad Santa Clara de Uchunya, generaron una publicación agradeciendo el apoyo social de Ocho Sur. Foto: Facebook

Servindi también encontró que la postura de este grupo es reproducida en publicaciones locales como el Diario Ahora y, más recientemente, en medios televisivos de alcance nacional como Latina y Willax TV.

El Diario Ahora difunde noticias sobre Santa Clara de Uchunya desde la postura anti-organizaciones de la actual gestión de Wilson Barbarán. Además, tiene publicaciones que destacan la labor social de la empresa Ocho Sur.

“Prácticamente el Diario Ahora se ha convertido como en el ‘vocero’ de Ocho Sur y de la comunidad. Sospechamos que las publicaciones que hace este diario local no son gratuitas”, dice un comunicador de Ucayali.

Diario Ahora recoge la versión de actual directiva de Santa Clara de Uchunya que respalda la actividad palmicultora de Ocho Sur y al mismo tiempo difunde el apoyo social que realiza la empresa. Fotos: Diario Ahora

En el caso de Latina y Willax TV, medios que llegaron hasta Santa Clara de Uchunya, la postura que se levantó es que en la comunidad reina la tranquilidad y no hay problemas con la compañía Ocho Sur, a quien por el contrario agradecen su apoyo.

Así se dejó ver en un despacho hecho por Latina el 11 de marzo para el programa “Arriba Mi Gente” y en un reportaje del programa dominical de Willax TV, Contracorriente, difundido el 7 de abril, ambos en este año 2024.

En el despacho de Latina, se agradece explícitamente el apoyo que la empresa Ocho Sur brinda a la comunidad. Servindi identificó que en días en que se grabó este despacho, el gerente de Relaciones Comunitarias del Grupo Ocho Sur, Ulises Saldaña, fue visto cerca y conversando con el equipo de Latina.


Ulises Saldaña, gerente de Relaciones Comunitarias del Grupo Ocho Sur, conversando con miembros del equipo periodístico de Latina. Foto: Servindi

En el caso del reportaje de Willax TV, quienes se encargan de levantar la postura mencionada son Wilson Barbarán y Washington Bolívar, dirigentes que mantienen una relación cercana con la empresa Ocho Sur.

Otros medios que han reproducido a través de notas la postura del grupo a favor de Ocho Sur y en contra de las oenegés que cuestionan a la compañía son Trome, Agro Perú, Expreso, Perú 21 y Lámpara.


Bolívar, quien antes cuestionaba la expansión agresiva palmicultora, aparece en reportaje de Willax TV destacando el apoyo de la "empresa privada" (Ocho Sur) en Santa Clara de Uchunya. Foto: Willax TV

División innegable

Cada uno de los grupos —a favor y en contra de Ocho Sur— tiene sus argumentos que explican su postura y, a menudo, terminan enfrentándose y respondiéndose en comunicados tras comunicados.

La diferencia, como se puede apreciar, es que, la postura del grupo a favor de Ocho Sur cada vez obtiene más repercusión por la cobertura de medios de prensa que tienen un alcance regional o nacional.

Desde el Frente de Defensa por los intereses de Santa Clara de Uchunya han advertido sobre esta situación en la que los medios recogen únicamente la versión que favorece a la empresa desconociendo las demandas de este otro grupo.

“A nosotros, no nos sobra el dinero para estar publicando en redes sociales, prensa hablada o escrita, como sí lo hacen los que están a favor de la deforestación y el crecimiento de la palma aceitera en territorios de comunidades nativas donde aún hay bosques”, señaló este grupo a fines de 2023.

El Frente de Defensa de la comunidad presume que esta sería una estrategia de Ocho Sur para silenciar sus reclamos que exigen justicia por la deforestación y la ampliación del territorio comunal.

Ocho Sur ha negado ser responsable de los hechos pasados en Santa Clara de Uchunya, aunque eso tendrá que determinarlo una investigación que actualmente sigue la fiscalía de crimen organizado de Lima.

La empresa también ha negado ser responsable de la división en la comunidad y, recientemente, negó estar patrocinando la campaña de desprestigio contra exdirigentes y organizaciones indígenas de la que se le acusa.

Lo que ya no se puede seguir negando es que existe una división en la comunidad propiciada a partir del ingreso de la empresa. El tejido social de Santa Clara de Uchunya está quebrantado y no es para nada una buena noticia.

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*Los líderes indígenas y comunicadores entrevistados para este reportaje prefirieron mantener en reserva sus nombres por temor a represalias.

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