Hambre aumenta y ya azota a más de 250 millones de personas

© UNICEF/Olivia Acland. Una mujer de la provincia de Tanganica, en la República Democrática del Congo, posa con su hijo gravemente desnutrido. © UNICEF/Olivia Acland. Una mujer de la provincia de Tanganica, en la República Democrática del Congo, posa con su hijo gravemente desnutrido.

Así lo revela un informe elaborado por la Red de Información sobre Seguridad Alimentaria, que expone la que es la cifra más alta de hambre en los siete años de historia del informe.

Servindi, 4 de mayo, 2023.- Por cuarto año consecutivo, el número de personas que padecen hambre aguda aumentó en 2022, superando la cifra de más de 250 millones de personas.

Así lo revela un informe elaborado por la Red de Información sobre Seguridad Alimentaria, que expone la que es la cifra más alta de hambre en los siete años de historia del informe.

El “Informe Mundial sobre las Crisis Alimentarias” fue presentado el miércoles 3 de mayo por la Red Mundial contra las Crisis Alimentarias, una alianza internacional de varios organismos.

Entre ellos, las Naciones Unidas, la Unión Europea y organismos gubernamentales y no gubernamentales que trabajan conjuntamente para hacer frente a los retos en el sector alimentario.

Descargar informe disponible solo en inglés: PDF (213, p.)

Panorama global

Según el documento, son alrededor de 258 millones de personas en 58 países y territorios los que se enfrentan a un nivel de inseguridad alimentaria de crisis o peor en 2022, frente a los 193 millones de 2021.

“La gravedad de la inseguridad alimentaria aguda, que aumentó del 21,3 en 2021 al 22,7% en 2022, sigue siendo inaceptablemente alta y subraya una tendencia al deterioro en este tema a nivel global”, indican.

El texto señala que más del 40% de la población expuesta a crisis, emergencia o catástrofe alimentaria reside en solo cinco países: Afganistán, República Democrática del Congo, Etiopía, Nigeria y Yemen.

Además, apunta que la población de siete países se enfrentó a la inanición y la indigencia, o a niveles catastróficos de hambre aguda en algún momento de 2022.

De estos, más de la mitad se encontraba en Somalia (57%), mientras que el resto en Afganistán, Burkina Faso, Haití (por primera vez en la historia del país), Nigeria, Sudán del Sur y Yemen.

Por otro lado, en 30 de los 42 principales contextos de crisis alimentarias analizados en el informe, más de 35 millones de niños menores de cinco años sufren emaciación o malnutrición aguda.

De ellos, 9,2 millones padecen emaciación grave, la forma de desnutrición que más vidas pone en peligro y que más contribuye al aumento de la mortalidad infantil, anota el informe.

América Latina y el Caribe

En la región, 17,8 millones, el 27% de la población analizada, está expuesta a altos niveles de inseguridad alimentaria aguda.

En El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras y Nicaragua (cinco de los ocho países analizados) el número de personas en situación de inseguridad alimentaria aumentó de 12,76 millones en 2021 a 13,08 millones en 2022.

Según el informe, las crisis económicas fueron la principal causa de la inseguridad alimentaria aguda en los ochos países excepto Haití.

En Colombia, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, la reducción de las oportunidades de ingresos erosionó el poder adquisitivo de los hogares.

Esto, en medio de crecientes desafíos económicos a nivel global, incrementados por los efectos de la guerra en Ucrania.

© WFP/Theresa Piorr. Parte de la población rural de Haití se enfrenta a una crisis de hambre.

Causas mundiales

La crisis económica ha superado a los conflictos como principal causa de inseguridad alimentaria aguda y malnutrición en 27 países.

Además, los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos fueron la principal causa de inseguridad alimentaria aguda en 12 países en 2022.

En estos países 56,8 millones de personas se encuentran expuestas a niveles de crisis, emergencia o catástrofe alimentaria.

Estos extremos incluían sequías sostenidas en el Cuerno de África, inundaciones devastadoras en Pakistán y tormentas tropicales, ciclones y sequías en el sur de África.

Cambio de paradigma

El informe señala que la comunidad internacional ha pedido un cambio de paradigma hacia una mejor prevención, anticipación y focalización para abordar las causas profundas de las crisis alimentarias.

Los autores del documento explican que las actividades deben centrarse en una ayuda humanitaria más eficaz, que incluya acciones anticipatorias y redes de seguridad que respondan a las crisis.

Desde la perspectiva del desarrollo, es de suma importancia aumentar las inversiones básicas para abordar las causas profundas de las crisis alimentarias y la desnutrición infantil.

Esto implicaría hacer que los sistemas agroalimentarios sean más sostenibles e inclusivos, incluyendo el uso de soluciones basadas en la naturaleza, el acceso inclusivo a los alimentos y una mejor mitigación del riesgo

 

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Con información de Noticias ONU: https://news.un.org/es/story/2023/05/1520632

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