Me verán y no me verán. A propósito del corte de agua en Cajamarca

Planta de Tratamiento El Milagro, que hizo casi desaparecer el río Grande y ahora suspender el suministro de agua tratada por escasez de lluvias, según indica la empresa a cargo de Yanacocha. Planta de Tratamiento El Milagro, que hizo casi desaparecer el río Grande y ahora suspender el suministro de agua tratada por escasez de lluvias, según indica la empresa a cargo de Yanacocha.

Servindi, 5 de noviembre, 2022.- La tradición oral tiene muchos episodios por los cuales se educa y transmite la sabiduría popular. Y esta alcanza inusitada potencia cuando se relaciona con situaciones actuales que afectan a la población.

Celebramos la memoria de José Luis Aliaga Pereira, el popular Palujo, a quién el cierre de compuertas de la planta de tratamiento de agua por la empresa Yanacocha le hizo recordar un cuento que le narró su madre y que resulta muy oportuno para la ocasión.

Estamos seguros que disfrutaran del cuento y de la asociación que hace el autor.  

Me verán y no me verán 

Por José Luis Aliaga Pereira*

El cierre de compuertas que realizó Yanacocha el 31 de octubre de 2022 que dejó sin agua más de 24 horas a la planta de tratamiento "El Milagro" que abastece al 70% de la población cajamarquina me hizo recordar a un cuento titulado "Me verán y no me verán", que narró en casa mi madre, cuando yo era niño aún; lamentablemente, no recuerdo el nombre de su autor.

Un texto corto, irónico, que trataba de un actor de teatro que llegó a un pueblito serrano a presentar su "obra". 

El individuo habló con todas las autoridades y éstas, ante el letargo de la vida en el pueblo, aceptaron. Desde ese momento el alboroto de las gentes llenó la plaza mayor y sus calles principales.

Con una gran bocina negra, como las de los tocadiscos antiguos, el teatrero gritaba anunciando su espectáculo:

"¡Esta noche, a las 7 p. m., se presentará, en el patio municipal, la gran obra teatral: "Me verán y no me verán!". 

Era un día soleado en cuya tarde el astro rey demoró en ocultarse. La oscuridad llegó lenta como esperando la parsimonia del sol, sin molestarse.

La gente, en especial los niños, imaginaban a un mago que desaparecía las cosas frente a sus ojos.

Las autoridades no dejaban de sonreír pensando en lo felices que serían sus niños y el pueblo en general; cuando el hombre de contextura delgada entretenga con trucos de magia a grandes y chicos. 

El teatrero recorrió la ciudad rodeado de los pequeños a los que acariciaba la cabeza y dejaba hablar por el megáfono; éstos, a las ganadas, rompían su pulmón, se turnaban con el aparato del que salía una voz fuerte, gruesa; diferente a la que oían sus oídos si no utilizaban el gran embudo negro, como llamaron después.

El pueblo entero se volcó a ver la obra. Algunos llevaban sillas, otros bancas o alfombras elaboradas con hilos de lana de oveja, teñidos de colores; o, el mismo cuero de difunta oveja blanca o negra. 

En la puerta de ingreso al local municipal, de pie, se encontraba el teatrero, solitario pero contento. Debajo de una bombilla eléctrica, cobraba las entradas: ¡Adultos un nuevo sol, niños medio sol!, gritaba, alzando la cabeza, de rato en rato.

Todos respetaron su lugar en la larga cola en la calle Jorge Chávez, frente a la puerta lateral del municipio. 

Una vez terminado el ingreso, el teatrero, ante la mirada curiosa de los niños, se dirigió a la parte trasera del escenario, colocando, en una bolsa de tela, el dinero recaudado. 

El teatrín lucía un telón viejo color morado que, con la luz amarillenta de las bombillas eléctricas, parecía, al oscilar con el viento suave, cambiar de color, del morado a un amarillo negruzco y de amarillento negruzco pasaba a negro amarillento.

De pronto se abrió el telón, levemente, para que el teatrero muestre la cabeza y se dirija al público. 

— Dentro de poco, ¡me verán y no me verán!

Su voz se escuchó suave, melodiosa, calculada. No era la voz casi autoritaria, firme, que en las calles anunciaba la obra.

La gente aplaudió el anunció que se repitió tres veces; después, todo fue silencio. Fueron diez minutos de espera en que las cortinas no se movieron.

Algo raro estaba pasando. 

El director del colegio y el alcalde, se miraron con ojos de preocupación. Al mismo tiempo, se levantaron de sus asientos y, rápidamente, fueron al escenario. Abrieron el telón de par en par. Buscaron por todos los lados y ¡NADA! ¡El teatrero había desaparecido!, había escapado por la puerta trasera del local municipal.

Regresaron a sus casas comentando el hecho. Algunos, riendo, dijeron que el teatrero les había dicho la verdad, que fueron unos tontos porque el "me verán y no me verán", sucedió tal y como lo anunció el escurridizo y delgado personaje.

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La denuncia del cierre de compuertas y falta de agua, que fue noticia en Cajamarca los últimos días del mes de octubre y primeros del mes de noviembre de 2022, es el anuncio real de cosas peores. 

¿Quién puede asegurar el abastecimiento de agua a Cajamarca? Desaparecieron manantiales, ríos; el mismo río Grande ya no es más.

Los jerarcas mineros, en otros términos, ya nos dicen "me verán y no me verán". Al final, cuando cierren sus relaves y el agua ya no sea vida; se irán dejándonos desolación y muerte.

Es poco lo que ha pasado. Explicaciones... habrá mil.
 

 

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* José Luis Aliaga Pereira (1959) nació en Sucre, provincia de Celendin, región Cajamarca, y escribe con el seudónimo literario Palujo. Tiene publicados un libro de cuentos titulado «Grama Arisca» y «El milagroso Taita Ishico» (cuento largo). Fue coautor con Olindo Aliaga, un historiador sucreño de Celendin, del vocero Karuacushma. También es uno de los editores de las revistas Fuscán y Resistencia Celendina. Prepara su segundo libro titulado: «Amagos de amor y de lucha».

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Comentarios (2)
Yeni (no verificado) Sáb, 05/11/2022 - 14:59
Las defises y complicidad tanto de yanacocha y autoridades actuales, nos deja en la indignación y más Ahún en límite de la desesperación, por lo que rechazamos rotundamente a las mineras no más expansión en cajamarca .......Perú y el mundo ...
Bertha Haydee T... (no verificado) Dom, 06/11/2022 - 10:25
El gobierno regional debe exigir revisión de acuerdos con yanacocha, no puede privar de agua al departamento, ni extinguir rio grande para un uso indebido. Respeto al ciu dadano, madre tierra y patrimonio del esta do peruano. Revisar EIA, PAMA, DAF no dej ar vilipendie al pueblo, si extrae sus riquezas del subsuelo.
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