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Argentí­na: Cientí­fico del Conicet investigó etnia Nivaclé en Formosa

nivaclé.jpgSe llaman nivaclé. Este grupo aborigen, cuyo nombre significa “gente” o “personas”, fue uno de los últimos en ser hallados por el hombre blanco. Recién en la década de los 30 se conoció esta cultura que aún perdura en Formosa y básicamente en Paraguay. Un antropólogo del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) convivió con ellos durante catorce años. Narra sus particulares usos y costumbres. Piensa, además, que es la tribu con menor grado de mestizaje.

Los nivaclé, un belicoso grupo aborigen cazador y nómade que aún mantiene intacto gran parte de su patrimonio cultural, fue uno de los últimos en ser conocido. Recién en la década de los años 30 del siglo pasado el hombre blanco dio con estos hombres y mujeres de piel curtida y rudos modales, que habitan gran parte del Paraguay y el norte argentino, básicamente la provincia de Formosa; la región denominada Chaco boreal.

Juan Alfredo Tomasini, antropólogo de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigador del Conicet en el Museo La Plata, dedicó 14 años de su vida a estudiarlos, los visitó con asiduidad entre 1978 y 1991 y hasta llegó a convivir con ellos, en la profunda Formosa selvática, alrededor de laguna Escalante.

Allí, donde el algarrobo, el quebracho, la miel y la vegetación tupida dejan poco lugar para el hombre, los nivaclé erigieron su particular modo de vida, con una cultura que se mantuvo inalterable hasta hace muy pocas décadas. Aunque el mestizaje va diezmando su pureza, perdura aún la herencia ancestral del lenguaje, el shamanismo, su fenomenología y el elevado significado por las cosas de la naturaleza, básicamente los animales. Nivaclé (también conocidos como Churupí) significa en su lengua autóctona, plasmada en algunos diccionarios por los diferentes misioneros que trabajaron en los últimos años en la zona, “gente”, “los hombres” o “personas”.

Este grupo aborigen, “pudo mantener integrada su cultura durante más tiempo. Fue más tardíamente colonizado y sus características, belicosas, lo ayudaron a subsistir con sus costumbres”, describe Tomasini, autor de diversos libros de divulgación y científicos sobre este tema.

Como era muy común dentro de las tribus que habitaban el Chaco boreal, lo que hoy es Salta, Chaco, Formosa y Paraguay, el reconocimiento social de los hombres se daba por su fiereza. Quien más cueros cabelludos cortaba del enemigo muerto mejor visto era por la población.

“Para ser reconocido como caanvaclé (jefe, señor, cacique), había que tener como prueba y trofeo cueros cabelludos; si era de hombre blanco mejor. Además, debían renovar sus hazañas para no perder prestigio y no caer en el olvido”, cuenta Tomasini. Estos hombres y mujeres, a los que todavía les cuesta socializarse con el hombre blanco, “viven en un universo sacralizado, donde no existe un hecho casual. Cuentan con una especie de Dios como instaurador del orden actual, que antes vivía acá en la tierra y luego se fue al cielo, pero que está desentendido de los hombres. Creen, por ejemplo, que cada cuerpo celeste es un animal y que el sol tiene un género (femenino) y la luna otro (masculino)”, describe este reconocido antropólogo, egresado de la facultad de Filosofía y Letras de la UBA.

“Son -continúa- un grupo arcaico, donde sólo se habla su lengua. Probablemente sea la tribu con menos mestizaje de toda la región”.

Hay muchos hechos singulares que caracterizan a este grupo aborigen, que vive en aldeas o tolderías levantadas con adobe y paja en pleno siglo XXI. Una de ellos es el rol de la mujer.

Tomasini cuenta: “Existe una suerte de libertad amorosa. Cuando una nena ingresa a la pubertad se hace una fiesta popular con ribetes orgiásticos. Luego ésta queda habilitada para tener todos los amores que desee. El tema de la infidelidad para los nivaclé es un poco a la inversa de lo que sucede en nuestra sociedad”.

Otra de las particularidades son las grescas, recurrentes, que se producen entre mujeres, cuya imagen social también es muy fuerte. Usan un arma tradicional, que es una pulsera hecha con una cola de raya que sobresale, con la cual se agrede al oponente. Las peleas más usuales se producen en un pozo donde van a recoger el agua, una labor estrictamente femenina, en una comunidad donde la división del trabajo está muy bien marcada.

Aunque no son eminentemente pescadores, los toboc la voz son los nivaclé moradores del río, que habitan en sus costas. Toboc significa río y la voz gente, aunque la gramática no sea exacta, ya que es casi imposible su traducción al español. Para ellos, por ejemplo, no existe la r.

La poliandria (una sola mujer con diversos hombres al mismo tiempo), como en muchos pueblos originarios de estas tierras, es muy difundida entre los nivaclé. A diferencia de lo que popularmente se cree, cuando llegaron los españoles muchos grupos indígenas les ofrecían sus mujeres, dice Tomasini. El libro del especialista Claudio Esteva-Fabregat El mestizaje de iberoamérica avala dicha apreciación con una serie de números sobre la cantidad de hombres y mujeres en estas latitudes allá por el 1500.

Esta obra reseña casos de españoles que en tres años tuvieron 30 y 50 hijos, obviamente con mujeres diferentes. Por algo a Asunción la llamaron El Paraíso de Mahoma. “No estaba mal vista -apunta Tomasini- esta conducta de la mujer. De hecho, generalmente la elección de hombre corría pura y exclusivamente por su cuenta”.

Aún en la década del 80, cuando este antropólogo hacía los estudios de campo, los jóvenes nivaclé se abrazaban unos a otros y caminaban durante la noche a lo largo de la cancha de fútbol. De la oscuridad salía una mujer que hacía de intermediario, y escogía a uno. En la espesa selva al elegido lo esperaba una señorita para pasar un buen momento. Aunque todavía no fueron sometidos, y rasgos de su esta cultura ancestral se mantienen intactos, Tomasini piensa que el avance del hombre blanco es inexorable, y producto del mestizaje, con el paso de los años languidecerán usos y costumbres de los nivaclé hasta su “inevitable” extinción.

Fuente: El Diario Digital, Posadas, Misiones. Voxpopuli

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3 respuestas

  1. # 1alexandra dice:

    me llamo alexandra libier i no se k signifike ninguno de mis 2 nombres, please qisieraa saberlo, me lo podrian decirs?? grax! chiaop!
    liby*

  2. # 2alismar tomasini dice:

    hola soy de venezuela quisiera saber si somos familia tengo el mismo apellido

  3. # 3eleonora torres dice:

    la verdad que me encanto la pagina .. soy estudiante y estoy haciendo un trabajo practico sobre etnias paraguayas y la verdad que me costo mucho conseguir información y descripción sobre sus costumbres de vidas, vestimentas , artesanías, etc y al encontrar esta pagina propia del país me ayudo muchísimo con la investigación ya que solo ustedes mismo pueden comunicar como eran !
    muchas gracias y los felicito por la pagina

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