Servicios en Comunicación Intercultural Servindi

Comunicación intercultural para un mundo más humano y diverso

Perú: Resistencias comunitarias frente a la minerí­a, por Luis Vittor*

Durante más de ocho años fuimos testigos de cómo desde los Andes las luchas comunales frente a la minería trascendieron a ser luchas nacionales e internacionales. De cómo se ha trascendido de la experiencia de organización comunitaria a la construcción de una organización nacional y una articulación regional a nivel andino. De cómo se ha trascendido desde demandas ambientalistas a colocar el tema de la minería, sus impactos y beneficios, en la agenda política nacional. De cómo se ha trascendido de la indiferencia empresarial y estatal a la criminalización de la movilización social contra la minería.¡Esta lucha no es para uno, es para todos!
Nuestro pueblo pelea para que todos los hombres
vivan libres en tierras libres.

Manuel Scorza en Garabombo el Invisible

Durante más de ocho años fuimos testigos de cómo desde los Andes las luchas comunales frente a la minería trascendieron a ser luchas nacionales e internacionales. De cómo se ha trascendido de la experiencia de organización comunitaria a la construcción de una organización nacional y una articulación regional a nivel andino. De cómo se ha trascendido desde demandas ambientalistas a colocar el tema de la minería, sus impactos y beneficios, en la agenda política nacional. De cómo se ha trascendido de la indiferencia empresarial y estatal a la criminalización de la movilización social contra la minería.

Uno de nuestros vivos aprendizajes comunitarios tiene que ver con el valor que cobra la fuerza colectiva frente a cualquier desafío. La respuesta colectiva frente a cualquier necesidad o amenaza es una práctica cotidiana en los Andes peruanos. Esta misma práctica colectiva encontramos en las comunidades en los inicios de CONACAMI. Se encaraban conflictos territoriales con la minería en las comunidades de Vicco (Pasco), Tintaya Marquiri (Cusco) y Yauli (Junín), y se identificaban
demandas contra la contaminación en La Oroya (Junín), Ilo (Moquegua) y Lago Junín. Cada uno de estos casos son procesos con sus particularidades pero que tenía actores solitarios y comunes en un lado de la orilla: las comunidades.

Como relata Scorza (1) solitariamente padecían los abusos; solitariamente se rebelaban; solitariamente los masacraban. Era imprescindible que se unieran ¡Ah, si las comunidades juntaran sus combates dispersos!. Y así sucedió. Los líderes de las comunidades se fueron encontrando en talleres y seminarios para discutir su problemática frente a la minería. Todos coincidieron en ella, pero más coincidieron en la necesidad de unirse y hacer una comunidad más grande que juntara sus luchas solitarias frente a la minería. Pronto en cada provincia se realizaron encuentros y congresos de comunidades afectadas por la minería desde donde surgió la propuesta de una Coordinadora Nacional de Comunidades del Perú Afectadas por la Minería.

En octubre de 1999 las comunidades afectadas constituyeron la CONACAMI. Sus primeras actividades se orientaron a visibilizar la problemática, principalmente los impactos negativos de la minería, como la contaminación de las tierras, el agua y el aire. En diciembre del 2000 se realiza en Lima la marcha de los afectados por la minería que no eran solo humanos, también llevaban los animales y las plantas, se mostraron aguas contaminadas y se presentaron comuneros desplazados de sus tierras por la minería.

Por primera vez los medios de comunicación centralizados de Lima vieron las quejas y los reclamos hacerse imagines, los reclamos de los que no tienen voz se hicieron escuchar por las calles viejas del cercado limeño. Fueron tiempos de transición democrática en el Perú, aún así no se escucharon ni recibieron las demandas de las comunidades afectadas por la minería por parte de las autoridades del gobierno.

Mientras la organización expandía su ámbito de influencia, llegando tener presencia en 16 departamentos del Perú, despertaban conciencias comunitarias para asumir una posición crítica frente a la minería. Así encontramos apuestas como la de los agricultores de Tambogrande (Piura) o las comunidades de Carumas (Moquegua) que se oponían por diversas
razones a los proyectos mineros. Con un creciente proceso de organización se llama a la Marcha Nacional por la Vida, la Tierra, el Agua y el Agro llegando a Lima el 8 de julio del 2002; una marcha que tuvo como contenido no solo demandas sino que fue hecha con identidad, en realidad fue una marcha de colores y diversidad, talvez por vez primera comuneros originarios de los Andes afectados de diversas maneras por la minería y llegados de diversas regiones del país demandaban ser escuchados por el gobierno y las empresas mineras.

La marcha concluiría con la firma de un acta de compromiso con el gobierno de Toledo representado por los ministros de Energía y Minas, Salud y Agricultura. El acuerdo comprometía al gobierno para la instalación de una Comisión Nacional Tripartita de Alto Nivel para resolver los conflictos y estaría integrada por el gobierno, las comunidades y las empresas mineras. El gobierno reconocía por vez primera la problemática y los conflictos entre comunidades y mineras, aunque meses después este sólo serviría para ser presentado como indicador de cumpli-miento de una de las políticas del Acuerdo
Nacional y su realización echado al olvido como todas las actas de compromiso que se suscribieron con ese gobierno.

La bloqueo al dialogo vino desde todos lados. Desde los adentros del gobierno, desde los adentros del Ministerio de Energía y Minas, desde los adentros del Congreso de la República, desde los adentros de las empresas mineras y la oposición del gremio empresarial minero. La consigna era anular el reconocimiento a CONACAMI como el interlocutor
político y legítimo de las comunidades afectadas por la minería. El diálogo nunca llegó pero si algunos éxitos en las resistencias comunitarias a la minería. A finales del 2003 el gobierno, ante la presión social, dejaría sin efecto el contrato de opción que tenía la minera Manhathan para explotar en Tambogrande, lo que generaría a su vez un efecto expansivo de oposición a la minería en el Perú y América Latina.

Después de vivir la imposibilidad de abrir un dialogo con el gobierno y del éxito de los agricultores de Tambogrande, CONACAMI en poco tiempo había contribuido a ubicar el tema de la minería en el centro del debate nacional. Las comunidades se movilizaban por los impactos negativos y los beneficios de la minería en Cajamarca, Huancavelica, Apurímac, Ancash, Moquegua y Lima. Desde las empresas mineras, desde el gobierno, desde el Congreso de la República, desde los medios de comunicación se acusaba de azuzar estas movilizaciones y se llamaba al cierre de CONACAMI. El gobierno modificó las normas legales referidas a los derechos políticos de los ciudadanos, los comuneros también son
ciudadanos, para criminalizar las protestas sociales contra la minería y se militarizaron las zonas mineras.

Al interior de Palacio de Gobierno se ordena a funcionarios y procuradores judiciales ilegalizar y cerrar a CONACAMI. Primero se le exigió que debiera cumplir con todas sus obligaciones legales y luego sin justificación legal ni derecho a defensa se la excluye del registro de la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI) solo por presiones políticas. En agosto del 2004, Miguel Palacin Quispe, presidente de la confederación de afectados por la minería es enjuiciado por el sólo hecho de haber viajado a la zona de conflicto y participado de una comisión para buscar el dialogo entre los ronderos de Ayavaca y
Huancabamba y el Ministerio de Energía y Minas. Hechos como estos demuestran que el interés nacional (así se declara la minería actualmente) son más importantes que el interés comunal o colectivo y que es posible inventarnos acciones y resoluciones para intentar callar la razón.

CONACAMI es hoy una organización que sustenta su pensamiento y actos en las prácticas comunales, aspira no sólo a la unidad de las comunidades afectadas por la minería sino a la unidad política de las comunidades de los Andes y sus diversas formas organizativas donde los comuneros no solo defiendan a otros comuneros sino a todos para transitar del olvido y la exclusión a la construcción de un país donde los intereses comunales sean respetados.

CONACAMI ha convocado al III Congreso Nacional de Comunidades del Perú Afectadas por la Minería en la ciudad de Lima entre los días 29 de septiembre al 1 de octubre. Según los organizadores se espera la llegada de más de mil comuneros de las 18 regiones del Perú donde la minería tiene concesiones y desarrolla actividades mineras. Una oportunidad para que se escuchen realidades y no ficciones. Una oportunidad para escuchar las vivencias del Perú real.

Nota:

(1) La Tumba del Relámpago, novela de Manuel Scorza.

* Luis Vittor es Asesor Técnico de la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI)

Otras noticias:

  • No Related Post
Debe mejorarExcelente (Sin votos)
Loading ... Loading ...



7 respuestas

  1. # 1Resistencias comunitarias frente a la minerí­a « Goldmine dice:

    [...] por Luis Vittor Las comunidades se movilizaban por los impactos negativos y los beneficios de la minería en Cajamarca, Huancavelica, Apurímac, Ancash, Moquegua y Lima. Desde las empresas mineras, desde el gobierno, desde el Congreso de la República, desde los medios de comunicación se acusaba de azuzar estas movilizaciones y se llamaba al cierre de CONACAMI. El gobierno modificó las normas legales referidas a los derechos políticos de los ciudadanos, los comuneros también sonciudadanos, para criminalizar las protestas sociales contra la minería y se militarizaron las zonas mineras. Mas: Servindi [...]

  2. # 2José Chávez dice:

    Pertenesco a una comunidad en la Libertad de nuestro País que esta siendo afectada por la explotacion de oro por la mineria Barrick me gustaria mantener contacto con ustedes para poder intercambiar informacaion. gracias

  3. # 3Godofredo Arauzo dice:

    RESUMEN DE LA CONTAMINACIÓN DEL CENTRO DEL PERÚ

    Dr. Godofredo Arauzo

    El medio ambiente aire, agua y suelo de la región central del Perú está tremendamente contaminado: subcuencas de los ríos San José- Anticona, San Juan, Yauli, Huayhuay, laguna de Huascacocha, lago de Junín de los Reyes o Chinchaycocha; cuenca del río Mantaro, zona agrícola del Valle del Mantaro, etc., especialmente por los relaves, botaderos de desmontes, sedimentos, rebose de las canchas de relaves, agua ácida de las minas, aguas servidas, dispersión de los contaminantes secos por el aire y otros tóxicos, que eliminan sin ningún tratamiento a los recursos hidrográficos nombrados las 17 compañías mineras en actividad, la refinería de la Oroya y las 67 mineras abandonadas.
    A la cuencas del río Mantaro y del lago de Junín, eliminan sin ningún tratamiento las compañías mineras por año cerca de 50,000 de metros cúbicos solamente de relaves y tanto el lago de Junín como el río Mantaro que nace de este lago, se hallan contaminados. El lago expande la contaminación a las zonas de pastoreo de su periferia cuando la compuerta de Upamayo se cierra para aumentar su volumen de agua. Por estos vaivenes del nivel de agua del lago, se estima que se han contaminado e inutilizado 80.000 hectáreas alrededor del lago, como así también han depredado la fauna y flora. En 1978 en la Reserva Nacional de Junín, según Dourojeanni, habían 368 especias de vegetales y 98 especias de aves y en 1998, según Chauca solamente habían 26 especias de vegetales y 36 de aves. Han desaparecido la rana gigante de Junín, batrachoprynus macrostomus, la trucha y está extinguido o en vías de extinción el zambullidor, podiceps taczanowskii, ave símbolo de lago. Se comprobó por estudios histológicos que la rana se extinguió por intoxicación por el cobre, principal componente de los relaves que se eliminan al lago; el zambullidor, por desaparición de su principal alimento: el oriestas y la trucha por la acidez. Se calcula que el lago de Junín se encuentra contaminado en cerca del 50%, los relaves y otras sustancias contaminantes están sedimentando. reduciendo su profundidad y generando su envejecimiento o eutrofización. Se ha estimado que dentro de 3 décadas se colmatará este lago.
    El complejo metalúrgico de la Oroya ahonda la contaminación del río Mantaro, que ya nace contaminado del lago de Junín. Según el Programa de Adecuación del Medio Ambiente (PAMA), redactado por la misma empresa eliminan tóxicos líquidos por 40 efluentes al río y eliminan al aire: 1000 toneladas de bióxido de azufre, 2500 toneladas de plomo, 2500 toneladas de arsénico, 20 toneladas de cadmio y 20 toneladas de material particulado, en promedio por día, solamente por la chimenea más alta de 167.50 metros de altura, sin contar los contaminantes tóxicos que eliminan por las 94 chimeneas pequeñas y el incinerador industrial que tiene el complejo. Además el río Mantaro aumenta su contaminación en la Oroya por los relaves y otras sustancias tóxicas que le llegan por el río Yauli, que trae de las minas que están en las inmediaciones de la laguna de Huascacocha, que se halla también marcadamente contaminada. El Comercio dijo: que si se dejara de eliminar los relaves y otros agentes tóxicos, pasarían 500 años para la recuperación del ecosistema de la laguna Huascacocha.
    Una investigación de la Asociación Interamericana de Defensa del Medio Ambiente demuestra que la calidad ambiental de la Oroya se ha deteriorado seriamente desde que el complejo de la Oroya paso a manos de Doe Run. Según informaciones proporcionadas por la propia empresa, las concentraciones de plomo se elevó en 1,163%, arsénico 606% y cadmio 1,990% ( Portugal y Cols. Los Humos de Doe Run, 2006. .
    El río Mantaro es una cloaca de las compañías mineras; es un río muerto 100% y profundamente contaminado, especialmente por metales pesados: cobre y cadmio 4 veces más de los permitido, plomo 13 veces más, hierro más de 30 veces y en ciertas épocas del año llega a más de 160 veces más de lo permitido. Con esta agua tremendamente contaminada se está irrigándose la zona agrícola del Valle. Investigadores noruegos y canadienses recomendaron no irrigar con esta agua sino previo tratamiento, para no contaminar los alimentos que produce y no depredar el suelo. En Oroya, Pilcomayo y Chupuro se halló plomo en el suelo: 3010, 2079 y 1160 ppm; respectivamente; lo máximo permitido es 230 ppm.
    Además el agua que consume Huancayo y el centro del Perú no es potable; está fehacientemente comprobado que está contaminado con heces.
    Es preocupante que las compañías mineras y las autoridades de todos los niveles concientes del enorme riesgo que generan los contaminantes, a la salud, biodiversidad, ecosistemas y medio ambiente, no han dado prioridad, por lo menos cumplido sus PAMAs, que podrían haber atenuado más no eliminado la contaminación y lo que es aún más grave, las autoridades no les exigen. Más tarde que nunca será una realidad.
    Dr. Godofredo Arauzo
    Montero Rosas 203
    El Tambo Huancayo
    Tel.: 064252052
    E mail: godo_ara@hotmail.com

  4. # 4Benjamin Villa dice:

    quisiera por favor si alqgien me pudiera enviar un aimagen del ecudo de carumas…. se lo agradecere…

  5. # 5Godofredo Arauzo dice:

    La Blacksmith Institute ha realizado una investigación sobre las ciudades más contaminadas del mundo y llegó a la conclusión que la Oroya es la 5ta.. más contaminada: Ha sido muy benévola; de acuerdo a mis investigaciones de varios años que vengo difundiendo, la Oroya es la más contaminada del Perú, América latina y también del mundo y cada vez se está contaminando más: plomo en sangre en niños de la Oroya Antigua 53.7 ug/dl (DIGESA 1999) embarazadas 39.49 ug/dl (UNES 2000), niños al nacer 19.06 ug/dl, 319 ug/100 grms de placenta (Castro 2003 y 39 ug/dl en trabajadores (Doe Run 2003). Máximo aceptado de plomo en sangre 10 ug/dl; actualmente la Academia de Pediatría de USA considera como máximo permitido 0 ug/ dl..Cuando la Oroya estaba en manos de Centromin eliminaba por la chimenea de 167.500 metros de altura en promedio, por día y toneladas: bióxido de azufre 1000, plomo 2500, arsénico 2500, cadmio 80, material particulado 40 y así sucesivamente, más 24,000 de gases tóxicos producto de la combustión incompleta del carbón, sin contar lo que se eliminaba por el incinerador industrial y por las 94 chimeneas pequeñas (PAMA. El Complejo Metalúrgico de la Oroya, 1996). Doe Run envía cada 3 meses las concentraciones de los metales pesados al Ministerio de Energía y Minas y con estos datos Cederstav ha demostrado que la contaminación se ha incrementado; por ejemplo el bióxido de azufre se ha elevado a cerca del 300% (Cerderstav. La Oroya no Espera, 2002).La Asociación Interamericana del Ambiente dice que la calidad ambiental de la Oroya se ha deteriorado severamente desde que Doe Run se hizo cargo y la misma empresa declara que las concentraciones de los gases de metales pesados se ha incrementado en el aire: plomo 1160%, cadmioi 1990% y arsénico 606% (Portugal C y Cols. Los Humos de Doe Run, 2003)
    Atentamente
    Dr. Godofredo Arauzo
    E mail:godo_ara@hotmail.com

  6. # 6grecia dice:

    es muy importante cuidar a nuestro planeta que es lo ke estamos asiendo recapaciten la madre tierra nos necesita

  7. # 7Maria Honores dice:

    Los derechos colectivos primaran ante el saqueo criminal de este modelo neoliberal, patria o muerte VENCEREMOS!!!!

Dar tu opinión



(no será publicado)


XHTML:
Para escribir tu entrada puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>